“Viendo, pues, que no [me] defendíais, puse mi vida en la palma de mi mano, y pasé contra los hijos de Amón, y Jehová los entregó en mi mano. ¿Por qué, pues, habéis subido hoy contra mí para pelear conmigo?”
Sigue leyendo el pasaje dentro del capítulo completo.