“Bienaventurado el hombre a quien tú escogieres, e hicieres acercarse [a ti, para que] habite en tus atrios. Seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo.”
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Salmos 65:4
Bienaventurado el hombre a quien tú escogieres, e hicieres acercarse [a ti, para que] habite en tus atrios. Seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo.