“Y el rey Roboam se fortaleció en Jerusalén, y reinó. Y Roboam tenía cuarenta y un años cuando comenzó a reinar, y diecisiete años reinó en Jerusalén, ciudad que Jehová había escogido de entre todas las tribus de Israel, para poner en ella su nombre. Y el nombre de su madre [fue] Naama, una amonita.”
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