“El pórtico que estaba en la parte frontal [del templo], tenía longitud de veinte codos, igual al ancho de la casa, y su altura de ciento veinte: y lo cubrió por dentro de oro puro.”
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2 Crónicas 3:4
El pórtico que estaba en la parte frontal [del templo], tenía longitud de veinte codos, igual al ancho de la casa, y su altura de ciento veinte: y lo cubrió por dentro de oro puro.