“¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle; [Él es] la salud de mi semblante, y mi Dios.”
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Salmos 43:5
¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle; [Él es] la salud de mi semblante, y mi Dios.